miércoles, 31 de mayo de 2017

MADRID - 21ª SAN ISIDRO

Como diría Gorki
(Siguiendo a Barquerito)

Miércoles 31 de mayo. La Ley Boyer castiga los inquilinos. La hora de los toros es sagrada. Una faena extraordinaria en chiqueros. Agotado el billetaje. Brillante corrida.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “Nada más cruzarse la calle de la Sierpe, en la acera de los pares de la calle de Toledo, hay en el chiscón de un portal una tiendita especializada en correas de reloj y pequeñas reparaciones, cambios de pilas o limpiezas de fondos como los de los barcos pesqueros. No creo que haya en Madrid un establecimiento especializado más primoroso. La dueña tiene el don de los relojeros: una habilidad infinita. La sensibilidad en la yema de dos dedos privativa del oficio. Don celestial. No sé por qué a mí se me gastan mucho las pilas del reloj. Será de tanto mirarlo. Me gusta mucho saber qué hora es. No por nada. Gajes del oficio: la hora de los toros es sagrada.

El comercio pequeño y mediano del barrio está en retirada y últimamente en caída en picado. Aquella Ley Boyer que un gobierno socialista amparó para castigar a los inquilinos y convertir a los dueños de locales en terratenientes implacables, manos muertas como las previas a la Revolución Rusa, sí, aquella ley trajo a los barrios viejos y los centros de las ciudades el germen de la llamada, en traducción críptica del inglés, gentrificación, que implica destruir el comercio antiguo, ir extrañando poco a poco a los vecinos naturales y convertir las áreas libres en zonas esclavas del ruido, las franquicias y el desarraigo. Como diría Gorki... Vale”
  
Reseña: Miércoles 31 de mayo. 21ª de feria. Lleno. Seis toros de Victoriano del Rio, 612 kilos promedio, bien presentados, nobles y encastados.   
Miguel Ángel Perea, silencio tras aviso y oreja.
Alberto López Simón, saludo tras aviso y silencio tras aviso.
Andrés Roca Rey, oreja tras aviso y silencio tras aviso. 

DE LA PANTALLA V 31 17

Morante en el 7
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

Astifinos, hondos, cuajados, cuatro cinqueños y 612 kilos promedio. Nada de toro enano. Láminas para Madrid. Aunque quizá no tanto esa nobleza juanpedreña tan cultivada en casa de don Victoriano del Río y a veces tan cercana de la docilidad. Con la medida exacta de las faenas los epílogos hubiesen sido más felices y la recompensa mayor. Porque atacaron pronto y de largo, pero al final quisieron tablas todos, excepto el tercero que aquerenciado las quiso de salida, pero allí embistió.

Refutando sofismas, nada de caídas pese a la romana, y un tumbo, tumbo del gran quinto a Tito Sandoval quien se fue muy ovacionado. Como también Javier Ambel por su magistral capoteo al cuarto. En fin, versiones no perfectas pero validas del toro de lidia. Corrrida buena. Que lo diga Morante de la Puebla, quien con camisa floreada, puro y bota, se la gozó sentado en la fila cuatro del tendido siete. Blanco repetido de la cámara que le pilló celebrando alborozado la vuelta con oreja de Perera, como lo que era en ese momento, un aficionado más de sol.

Se agotó el papel y la clientela se sintió justificada. Lo expresó con sus aplausos al despedir la terna. Claro, no faltaron pitos ni enfados cuando se perdía el cruce al pitón contrario, y sorprendentemente cuando se quiso colocar alguno para la tercera vara. Evidencia de que los sopladores de Las Ventas no son siempre los puristas.

Roca Rey no abundó esta vez en quites, pero sí con la muleta. Aceptando la pelea en donde más pesa el toro, en su querencia. Cerca de las tablas dio las ventajas y trazó naturales y derechas largas, bajas, veraces y ligadas y cerró sus dos faenas con sendos volapiés de alta escuela. Oreja.

El Capea, dijo que la imagen de la tarde fue el gran pase de pecho de su yerno Miguel Ángel al cuarto. No hay nepotismo en ello, fue una joya. López Simón volvió por instantes a la verticalidad desmadejada que le rentó tanto y que Madrid le reclamó. Sintió el clamor de la plaza, la recuperaba con el buen segundo, había que entra a matar ya. Pero dejó pasar el momento preciso y no se lo perdonaron.

martes, 30 de mayo de 2017

MADRID - 20ª SAN ISIDRO

La Puerta del Sol
(Siguiendo a Barquerito)

Martes 30 de mayo. La armonía de no toda pero de casi toda su arquitectura. Un político vampiro. Como el dictador Ceaucescu. Propicia novillada de Montealto. El mexicano, el español y el francés.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “Lo mejor de la Puerta del Sol es a la armonía de no toda pero casi toda su arquitectura. De la arquitectura ilustrada del XVIII sobrevive el único edificio noble de la época en ese espacio: la Casa de Correos. Diseño y obra de un arquitecto francés llamado Marquet. Lo propio de Madrid, sin apenas distinción de estilos ni condición, son los pegotes, añadidos o intervenciones en los edificios. En la misma Casa de Correos. Esa célebre torre del reloj, el reloj de las uvas de Nochevieja, es en realidad un infame pegote. No el reloj de Losada, que es una obra maestra de ingenios británicos, sino la pieza que acoge el reloj, que no casa con la armonía de un edificio tan equilibrado.

Están reparando las cuatro fachadas de la Casa y las cuatro están protegidas por andamios camuflados tras grandes telones casi transparentes. Lo único que no se va a retocar en el pegote, que carece de protección. Y por eso canta como el gallo ronco. El rey de los pegotes. A sus pies el Kilómetro Cero. El conjunto de casas de viviendas de Sol fue diseñado por un ingeniero y arquitecto de inspiración afrancesada, un Lucio del Valle, que intervino directamente en las obras de traída de aguas desde el Guadarrama a la capital. El ingeniero clave del Canal de Isabel II fue a la vez el ingenio que dejó tan redonda la Puerta del Sol. Tan redonda en el sentido figurado, porque la gracia del espacio es su forma de media elipse donde confluyen hasta nueve cabeceras de calle: Carretas, Correo, Mayor, Arenal, Preciados, Carmen, Alcalá, la Carrera de San Jerónimo y Espoz y Mina. El tramo entre Carretas y Espoz y Mina es el único que romper la armonía con las fachadas de Lucio del Valle. En ese tramito hay unos cuantos pegotes.

La idea de hacer semipeatonal Sol no fue del todo afortunada. Solo que cambió la historia política española más reciente. El movimiento del 15-M fraguó en la toma de la Puerta del Sol. Como la toma de la Bastilla o la del Palacio de Invierno. No tanto. Y, luego, la curiosa sombra de Lucio del Valle: del Canal de Isabel II a la Puerta del Sol. Como este señor Ignacio González, penúltimo presidente de la Comunidad de Madrid que pena en la cárcel de Chozas de la Sierra -o Soto del Real- a la espera de ser juzgado y condenado por saqueo del patrimonio del Canal, que es la sangre de Madrid. Un politico vampiro. Como el dictador Ceaucescu..”
  
Reseña: Lunes 30 de mayo. 20ª de feria. Casi lleno. Seis utreros de Montealto, 496 kilos promedio, bien presentados, desiguales, nobles pero con poca raza.   
Leo Valadez, silencio tras aviso y silencio tras aviso.
Diego Carretero, silencio y saludo.
Andy Younes, silencio y silencio.

DE LA PANTALLA V 30 17

El tema bravura
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

No se cortaron orejas y el único saludo fue protestado. Pero la gente no se aburrió. Porque los juanpedros tresañeros de Montealto, la mitad con más peso que algunos toros cinqueños de esta feria, fueron eso que definía Corrochano como -el manso que parece bravo- y así dejaron estar y hacer muchas cosas.    

Sí, don Gregorio tenía razón. La nobleza sin fiereza es mansedumbre. Pese a todos los eufemismos con que se pretenda ensalzar el toro preferido del torero moderno; clase, calidad, colaboración, aire, son, arte, toro artista... Ese cómplice de florituras coreográficas. Podrá ser.  Pero el toro para la eterna emoción del toreo tiene que salir a vida por vida y pelear así hasta la muerte.

Eso no pasó. Pasaron otras cosas, que, sin escalar cumbres emocionales, entretuvieron. Y mucho público va hoy a los toros a eso, a divertirse, a entretenerse o a desaburrirse, y paga, y contribuye, y vale que lo haga porque esto de mantener la fiesta viva hoy está muy caro.

Bueno, el mexicano Leo Valadez, novillero maduro y carismático, trajo de inicio el colorido de su tierra, incitando los otros a barrocas variaciones de capa en los muchos quites alternados; gaoneras, fregolinas, charrinas, zapopinas, caleserinas, faroles, nicanoras, marcheneras, cordobinas, largas… para no hablar de las consabidas verónicas, medias y revoleras. A cuya diversa brillantez ayudaron los amigables viajes de los novillos. Apenas el jabonero quinto acusó algo de aspereza.

Eso quizá fue lo más llamativo, lo más desaburridor. Por otro lado, los buenos pares de Morenito de Arles al tercero quien saludó. Ya muleta en mano, la terna trinacional puso lo suyo. El mexicano una serena capacidad y gusto. El español Diego Carretero, con vehemencia y ambición, resultando cogido por ponerse en el camino de la embestida, y el francés Andy Younes con una vocación por la lentitud y las finas formas.

A espada no estuvieron muy atinados. Pinchazos, descolocaciones, descabellos repetidos y un par de avisos. Quizá la más meritoria estocada fue la del tercero, ejecutada con tal entrega que el pitón derecho rompió el cinto y abrió el chaleco del arlesiano. Detalles impresionantes que solo se captan en la cámara lenta.

lunes, 29 de mayo de 2017

MADRID - 19ª SAN ISIDRO

Un regalo de autor
(Siguiendo a Barquerito)

Lunes 29 de mayo. Esa maravilla del maestro André Viard. Las aventuras azarosas y casi amorosas de los sementales de Algarra. El pequeño y valeroso torero de Torrejon. En memoria de Víctor Barrio.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “Me estaba esperando desde el jueves en la estafeta de la carrera de San Francisco el opus 44 de "Tierras Taurinas", esa maravilla de la historia, la investigación, la literatura, la fotografía  y la crónica taurinas que el maestro -¡ma-es-tro!- André Viard viene editando en versión española desde el año 2011. Por catorce euros, poco más de euro cincuenta a la semana, te llevas a casa capítulos y más capítulos sobre los toros y su razón. A mí me lo envía de regalo el autor, editor e impresor.

Temiendo que una publicación de esas calidades pudiera tener problemas de financiación, le sugerí a Viard que me hiciera abonado de pago y no de gratis. No quiso. Las Tierras siguen adelante. La edición francesa, que es tres o cuarto años anterior a la española, funciona de maravilla: Prueba de cómo es de rigurosa la cultura taurina del aficionado francés. De cosas de esas Tierras habrá que seguir hablando. Otro día. Un detalle: el gramaje y la calidad del papel es tal que las páginas desprenden aroma de madera. ¿ärboles de las Landas? Es lectura mía habitual en el metro, o el tren de cercanías, o el autobús. Más de una vez un pasajero vecino, atraído por el perfume del papel, se ha animado a comentarme lo bien que olía el libro. Y siempre contesto que el sabor es incluso mejor que el olor, todavía más profundo. Y las ideas.

La historia de la ganadería del difunto Luis Algarra que ahora es de Aurora, una de sus seis hijas, es uno de los cinco capítulos del opus 44. Es una historia sorprendente. Las aventuras azarosas y casi amorosas de los sementales que Algarra dejó fijados, base de una ganadería de gran calidad y pura estirpe, son una especie de novela bizantina. No la conoce casi nadie. Y ahora se puede empezar a conocer. Yo la recomiendo a los lectores de toros. Vi en Zaragoza hace poco más de un mes una corrida de Algarra que me gusto mucho. Dos toros sobre todo Y al leer la historia bizantina del Decidor, el Soñador y el Fusilero, tres toros que son joyas de la corona, me ha venido a la cabeza una idea de perogrullo: el toro bravo es creación del hombre. Y en el caso de Aurora Algarra, de la mujer.”
  
Reseña: Lunes 29 de mayo., 19ª de feria. Casi lleno. Seis toros de José Luis Pereda, 543 kilos promedio, desiguales pero encastados.   
Morenito de Aranda, silencio, silencio tras aviso.
Iván Fandiño, saludo y silencio tras aviso.
Gonzalo Caballlero, saludo y vuelta tras aviso. 

DE LA PANTALLA V 29 17

El asunto toro
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

Corrida diecinueve. Otra en que Madrid extraña su toro y protesta la falta de simetría, fuerza, raza y presencia en tres de ellos. Los toreros bregaron y se fueron sin trofeos. Pese al evidente deseo del público, que a dos tercios ocupó la plaza, por otorgar a ultranza uno del sexto.

Quizás fue la suma de solidaridad por infortunios recientes del joven espada Gonzalo Caballero, con el reconocimiento a sus riesgos y esfuerzos, que no faena, frente a la ofensiva rudeza del negro Agrio. Cinco años, 610 kilos bien armados que descollaban del conjunto al menos por una cabeza.

Alzado y negado al regreso de los capotazos, arremetió de paso al caballo que guardaba la puerta y luego tras laboriosa colocación en suerte se dejó barrenar por Manuel Bernal. Carrera larga para la primera cita con la muleta que atacó punteando, y saliendo alto. Esa fue la partitura que impuso. Porque la impuso, a lo largo de toda la pelea. Unipase, trompicón, barullo, recolocación, por una mano y por la otra. Y la gente ole y ole, a favor del más débil.

La cosa duró y duró, en busca de una oportunidad para ligar con temple que no llegó, sin rendir a la estoica concurrencia. Las cuatro manoletinas finales no tuvieron más aplomo ni compostura. Pero cuando la valerosa estocada entró completa, la explosión fue de júbilo sin reparar en su colocación desprendida que prolongó la muerte hasta el aviso y el descabello.

Aparecieron algunos pañuelos y gritos orejicidas. Ni modo. Las palmas de consolación fueron interpretadas como una licencia para la vuelta al ruedo, la cual se dio en la plaza semivacía. Al parecer los que todo protestan ya se habían ido. Menos mal.

Morenito de Aranda destiló por momentos estilo y oficio con los sosos de turno. A Iván Fandiño tampoco le sirvieron los peredas de hoy. El asunto fue el toro. Tal vez. Pero no deberíamos olvidar que todo toro tiene su lidia. Incluso el no toro de Madrid.  

sábado, 27 de mayo de 2017

MADRID - 17ª SAN ISIDRO

Profeta en toros
(Siguiendo a Barquerito)

Sábado 27 de mayo. Un descubrimiento de este año. Otra corrida. Solo hay que abrir los ojos. Aposté que El Torero iba a embestir. Una cogida y un torero poderoso y brillante.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “La fragante resina de lo tilos del talud de las Ventas empezó a dejarse sentir a principios de semana. Es una de las señas de San Isidro. Creo haberlo contado más de una vez. De la huella de la sangre del desolladero al aroma de los tilos, que es tan invasor como el de los jazmines, pero mucho más poderoso. A mí se me va la nariz como la de un perro tras un rastro.

¿Olfato? Me había apostado una fortuna a que la corrida de El Torero iba a embestir con la fidelidad de un sabueso bueno y algo tendré que purgar. Hay que ser inocente para a estas alturas del combate pretenderse profeta en toros. No escarmientas, nunca aprendes. ¡Quién iba a imaginarse hace veinte o treinta años que la gente de sombra iba a acabar viniendo a los toros con merienda en fiambrera de plástico, y con botes de cerveza camuflados...! ¡Y comerse un plátano! Y, luego, es cada vez mayor la afluencia de espectadores de aluvión que se han hecho al lenguaje de las retransmisiones de corridas televisadas y entonces son no pocos los que se pasan radiando la corrida que tú ves o entiendes en silencio y no a oscuras pero atento al juego de las sombras. Este año he descubierto que la vista desde el palco, en el tercero de los cuatro pisos de la plaza, es mucho más rica que la que durante años tuve desde el tendido bajo junto a toriles. Otra corrida, otra perspectiva. En la delantera se apoyan los brazos en la barandilla. O los pies en los nervios de las barras. Nadie te aflige la espalda. Solo hay que abrir lo ojos.

En un viaje de metro conviene leer o pensar. Pero a veces no se puede. También en el metro habla a voz en grito mucha gente. No por la mañana temprano -eso he oído contar- pero sí después de comer. Entonces, si vas sentado, trata de estudiar los pies de la gente. La clase de calzado. Cada vez se ven menos zapatos y más sandalias o calzado deportivo con refuerzos en todos los flancos, alzas y la marca impresa en colores fosforescentes. Quebrarán los fabricantes de betún. Oí contar el pasado invierno al betunero mexicano que trabaja en las escaleras del cine Capitol que la clientela les había bajado más de la mitad. No por la crisis, que justifica en parte que la gente vaya a los toros con botes calientes de cerveza comprados en el supermercado, sino porque en el supermercado se compran a precio de dos por uno o tres por dos las esponjas de lustrar o las cremas líquidas de marca blanca que contaminan el fondo de todos los mares.”
  
Reseña: Sábado 27 de mayo., 17ª de feria. Casi lleno. Cinco toros de El torero, 545 kilos promedio, desiguales y con poca fuerza.   
Joselito Adame, silencio, cogida y oreja.
Francisco José Espada, cogida y ovación.

Ginés Marín, silencio, silencio tras aviso y oreja en el que lidió por Espada. 

DE LA PANTALLA V 27 17

El mero mero
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

La tarde naufragaba. Los toros protestados de salida y de arrastre. El primero había cogido al joven confirmante mandándolo inconsciente a la enfermería. El triunfador de anteayer no había podido escuchar más aplausos que los de saludo al deshacerse el paseíllo, y antes de saltar el sexto competían parejos el desencanto y el enojo en los tendidos.

Omaní, cuatreño, de 549 kilos que le hubiese correspondido al cogido, tenía una cuna descomunal. Tras los dos primeros tercios azarosos y poco promisorios Joselito Adame se fue a los medios para un brindis que parecía más una disculpa con el púbico por ese par de malas horas vividas.

Seis estatuarios clavados, dos derechas, cambio de mano y un pase de pecho, ejecutados con gran convicción y tomados a galope cantaron que no eran disculpas, que la cosa iba en serio de lado y lado. Y la plaza cambió, lanzándose a la faena ruidosamente. Los naturales frontales a pie junto primero y luego hasta seis en la tercera tanda, las derechas templadas y en jurisdicción de cacho, los remates y el desdén, la entrega y el desplante se jalearon a todo pulmón.

La intensidad era mayor que la pureza. En la tercera de las muy apretadas bernadinas la muleta voló y el mexicano olvidándose de la cercanía del toro fue por ella capturándola en el aire para continuar por lo mismo. 

Igualó en el tercio e inesperadamente arrojó el engaño y con la mano desnuda citó, arrojándose a volapié para una estocada total arriba mientras el pitón derecho le penetraba la taleguilla por la ingle. Cayó el torero y al mismo tiempo sobre él, encima, el toro fulminado. Tuvieron que sacarlo. Mientras el público clamaba sorprendido y admirado por la más rápida y dramática muerte que seguramente habían presenciado en su vida.

El gesto de la figura de América en la primera plaza del mundo, fue testimonio de orgullo y quizá salvó la tarde, pero no tapa la pobre presentación de la ganadería. Yo no sé si existen precedentes a estas alturas de la feria, corrida diecisiete, de un San Isidro en que se hayan protestado más toros de salida, incluyendo el que le dieron ayer la vuelta al ruedo. 

viernes, 26 de mayo de 2017

MADRID - 16ª SAN ISIDRO

Rebanar el ruedo
(Siguiendo a Barquerito)

Viernes 26 de mayo. Los pies son tan importantes como las manos. Ángel Caamaño, alias El Barquero murió en 1927. Salió un toro de bandera. La primera vuelta de arrastre en la feria.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “Todos los remedios imaginables para curar la dolencia que sea de los pies se encuentran en una de las tiendas más singulares de Madrid. Se llama El Pie. En algunos de los reclamos aparece acentuada la e. Es la esquina de (la calle de) Cervantes y la del León. Son cuatro o cinco los escaparates pintados de amarillo entre chillón y dorado. No pasa desapercibida la tienda. Abigarradas vitrinas llenas de cosas, desde cepillos y cremas de calzado a una exposición de plantillas digna de un museo de anatomía alemán, chanclas, pantuflas, zapatos de ortopedia, cordones de todos los colores. Un bazar. Los alemanes fueron los primeros del mundo en entender la importancia de los pies tal vez porque fueron ellos quienes primero pensaron no con ellos, pero sí en ellos. Hay láminas de anatomía donde se detalla la estructura de los pies con tanta riqueza que, al dejar la esquina, se siente la necesidad de visitar a un podólogo. O a un psicólogo.

Los pies son tan importantes como las manos. Una curiosidad. El Pie ocupa la planta baja de la casa donde vivió sus últimos años y donde murió Cervantes. Hay una placa de la Real Academia Española que lo recuerda. En el número 4 de la calle vivió y murió don Ángel Caamaño, alias El Barquero, un reputado revistero taurino que fue hasta su muerte, en 1927, titular de la crítica taurina en el Heraldo de Madrid, el diario más moderno y liberal de su tiempo. El Barquero fue cajista de imprenta y escritor de sainetes bastante divertidos. De cuando en cuando salpicaba las reseñas de toros con versos bufos bastante graciosos. Se sabía de memoria unos cuantos de esos chascarrillos el difunto Eduardo González Velayos, gran aficionado, arquitecto que murió prematuramente sin poder cumplir su sueño de recortar en tres metros el diámetro de las Ventas y rebanarle otros tantos al nivel del suelo, Para acabar con el viento.

En la calle de Cervantes está la Casa de Lope de Vega, que no deja de ser una reconstrucción idealizada. Y en la calle de Lope de Vega está el convento de las Trinitarias donde fue enterrado Cervantes en una especie de osario común. Uno de los escaparates de El Pie rinde homenaje a Cervantes con una pequeña talla de Don Quijote y un cuadro copia de un caballero de El Greco pero que puede interpretarse como una imagen de Cervantes muy distinta a la del cuadro canónico de Jáuregui. El caballero, pluma en mano y delante de papel pergamino, parece listo para escribir. Pero tiene las dos manos. Ergo...

En Lope de Vega puso una maravillosa tienda de bolsos de señora y de señor también una artista navarra muy distinguida. La confitería del León Dorado -célebres sus pastas de mermelada- es ahora una taberna medio irlandesa. Un poco más adelante, en el 26 de la calle del León han puesto unos jóvenes gallegos una panadería con horno propio donde compro toda clase de panes y empanadas. El Moega. Una calidad superlativa. Enfrente del Moega está la casa natal de Jacinto Benavente. Y ya.”
  
Reseña: Viernes 26 de mayo, 16ª de feria. Casi lleno. Cinco toros de Jandilla, el 3º de Vegahermosa, 544 kilos promedio, bien presentados y encastados, al 2º “Hebrea” se le dio vuelta al ruedo. El 5º devuelto. El 5ºbis de Salvador Domecq, bien presentado y áspero.    
Francisco Rivera Ordóñez, silencio y silencio.
Sebastián Castella, oreja tras aviso y saludo tras dos avisos.
Alberto López simón, silencio y palmas  tras aviso.

DE LA PANTALLA V 26 17

Pasaron cosas
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

Se despidió de Madrid un torero herencia viva de la historia. Se le dio la vuelta a un bravo cinqueño tras faena que le honró y muerte que no mereció. Salieron seis toros encastados y otro que no se pudo saber. Tres hierros distintos. La plaza de bote en bote.

No se le dio importancia a la despedida de Francisco Rivera Ordóñez, un hombre a quien es imposible mirar sin evocar sus gloriosos ancestros; Niño de la Palma, Antonio Ordóñez, Luis Miguel Dominguín, su padre Paquirri… entre otros. Bueno, que no se la concedieran los demás es chocante, pero que no se la concediera él mismo es triste.

Sí, porque tramitó la corrida sin ilusiones. Como una más. No brindó a nadie. A su noble primero lo dejó pasar sin compromiso y con el cuarto solo dejó el recuerdo de tres pares al sesgo correctos y una honorable estocada. Lo que debió haber sido y no fue, quizá podría ser el epílogo de este adiós, y también el de su carrera que prometió tanto en principio.

El JandillaHebrea”, no pesó sino 527 kilos, pero todos eran de bravura. Pronto y codicioso atacó de largo los capotes, el caballo haciendo ovacionar a José Doblado, y los banderilleros. Desde las tablas se lanzó fiero a la muleta de Castella que clavado en los medios lo paso dos veces por pecho y espalda para ligarlo al compás de su repetición, casi en una misma suerte, con dos derechas, una trinchera y uno de pecho.

La faena fluyó redonda, en un mínimo terreno, por uno y otro pitón, y la plaza se volcó en ella, con todo. El pinchazo, la media espada ineficaz, la agonía, larga y el aviso vinieron a empañar uno de los momentos más luminosos de la feria.

Salió a la revancha el francés con el quinto y se lo devolvieron porque sí. El respetable sobrero de Salvador Domecq, muy enrazado y aspero le obligó a una pelea desasosegada, larga, salpicada de trompicones, banderazos y enganchones pero con el dramatismo del riesgo auténtico, pues ni el toro ni el hombre cedían. Querían abrirle la puerta grande y lo hubieran hechos si el valiente no pincha dos veces, pone un espadazo caído y oye dos avisos.

López Simón, tuvo un noble y ovacionado tercero al que ha debido cortarle las orejas y un bronco sexto que no lo dejó estar. Por otro lado, hubo más que frialdad con él en esta plaza que parece dispuesta a cancelar sus enamoramientos recientes, o por lo menos los que no se revaliden. 

jueves, 25 de mayo de 2017

MADRID - 15ª SAN ISIDRO

Un perfume clásico
(Siguiendo a Barquerito)

Jueves 25 de mayo. Nada menos taurino que comer plátano en los toros. El Varón Dandy. Confirmación de puerta grande. Dos estocadas mayúsculas. 23.000 en la plaza.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “Un perfume clásico de Madrid era el llamado Varón Dandy. La marca ha sobrevivido y creo que su imagen también. No me entretengo con los perfumes. Adolfo Domínguez y punto. Los perfumes de los años 40 y 50 eran tan agudos, y los llegué a tener tan reconocidos en las perfumerías donde se vendían a granel, que nada más sentarse en el palco de al lado un señor de algo más edad que yo, la pituitaria saltó como los muelles de las cajas de sorpresa. La colonia y la loción para después del afeitado, todavía más penetrante que el perfume. Y estuve a punto de levantarme y gritar: ¡Varón Dandy, Varón Dandy! Sin mirar más ni a nadie. El señor del perfume sacó tras arrastrarse el tercer toro un bocadillo de jamón, no sé si de York. Seguramente, porque el de York no tiene aroma. Y si lo tiene, el Varón no perdona. Después del bocadillo, un plátano que traía camuflado en papel de plata. No he visto nada menos taurino que comerse un plátano en los toros. Por eso prohibieron las corridas en Canarias. ¿Y la cáscara de plátano? .”
  
Reseña: Jueves 25 de mayo, 15ª de feria. Casi lleno. Seis toros de Núñez del Cuvillo, 525 kilos promedio, bien presentados, encastados y yendo a más.   
El Juli, oreja y saludo.
Álvaro Lorenzo, saludo y saludo tras aviso.
Ginés Marín, saludo tras aviso y dos orejas palmas.

DE LA PANTALLA V 25 17

Les gustó todo
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

La plaza soleada y prácticamente llena ovacionó cuatro faenas, premió otra con oreja y la última con las dos, abriéndole la puerta grande a un debutante. Mucho tuvo que ver el encierro con esa euforia creciente de principio a fin.

Los alcurrucenes, de moderadas hechuras, algunos protestados, plantearon dificultades en los dos primeros tercios, abantos, emplazados, esperando, arrollando, desvariando lo cual por contraste pareció cotizar sus denodadas peleas en el de muerte. Cuando atacaron de largo, pronto y a galope, humillaron, siguieron los engaños con franqueza y repitieron. Así, dos o tres desistieran al final.

Como el ovacionado sexto, que habían protestado de salida, para el cual después pidieron la vuelta, pese a terminar en tablas y salir volviendo grupas en las dos últimas tandas. Tampoco pararon mientes en la colocación desprendida de la espada para exigir y obtener con furia las dos orejas.

Bueno, corridas como esta van creando y retroalimentando su propio clima emocional. La cosa fue que se toreó mucho, y bien a ratos. Un veterano maestro confirmaba dos jóvenes añojos de alternativa, a los que se presumía iba a encimar una lección de cómo estar en el máximo ruedo, dominar toros distintos, y sufrir reventadores odiosos. El Juli, la impartió claro, y a punto estuvo de salir a hombros de no habérselo negado con la espada. Por fortuna para la salud mental de sus detractores. No vamos a recalar sobre su archiconocida tauromaquia.

Mejor digamos que lo que podía ser una clase magistral se convirtió en un tú a tú de competencias. El toledano Álvaro Lorenzo dejó sentada su vocación de toreo sobrio y serio perdiendo trofeos al matar. Mientras el jerezano Ginés Marín, más sanguíneo, interpreto a “Barberillo”, el más noble y alegre, una faena de conmovedora verticalidad, temple, mano baja, secuencia y son que incendió el tendido y abrió el portón de la felicidad.

No voy a juzgar, pero sí a decir que Las Ventas hoy estaba de buen genio, y que así, como hay tardes en que no le gusta nada, hoy le gustó todo. ¿Ciclotimia? 

miércoles, 24 de mayo de 2017

MADRID - 14ª SAN ISIDRO

El barrio de Cervantes
(Siguiendo a Barquerito)

Miércoles 24 de mayo. El Chato era de Curro, muy de Curro (Romero) y casi solo de Curro. Llenazo en Las Ventas. Talavante se llevó los dos bravos y fue herido. Ambiente muy enrarecido con Roca Rey.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “Hay un bar en el 19 de la calle (de) Echegaray que se llama El Burladero. La fachada tiene a los dos lados de la puerta otros tantos azulejos de abajo arriba. Uno, la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Otro, la plaza de las Ventas. Entre el clavel y la rosa, su majestad escoja. La fachada es de dos plantas. En el segundo, un azulejo de la Giralda y otro de monumento no identificado, tal vez la estatua de Colón que ahora corona los Jardines del Descubrimiento. frente a la Biblioteca Nacional, Yo conocí la antigua Casa de la Moneda, el formidable edificio de Jareño que fue derribado para despejar la plaza de Colón. Todavía no entiendo la razón. Jareño fue un arquitecto muy cotizado. La Biblioteca Nacional, el Museo Arqueológico, el Tribunal de Cuentas.

Construcciones grandiosas, arquitectura imponente pero lógica, se diría que de gusto alemán. La Alemania imperial del último tercio del XIX. Colón estaba en su sitio. Más a la vista que ahora. Si es el del azulejo de El Burladero no sabría decirlo. Supongo que el garito será taurino. Pero ese barrio que tan de toros fue dejó de serlo casi de golpe un día. En el transfigurado Hotel Victoria todavía se conserva una cabeza de toro, de Saltillo parece, y algún recuerdo de Manolete, que era cliente fijo. En la plaza de Santa Ana sobreviven Viña P como reclamo torero y la Cervecería Alemana, que ya no es de toros. Robert Ryan tiene pintado un cuadro de la fachada de la Cervecería con un picador a caballo que pasa por delante. La cerveza de barril tuvo fama. La cerveza alemana. Hay más restaurantes en Ventura de a Vega que en Echegaray, que son rectas paralelas. Los de Ventura de la Vega son de calidad. Desapareció el Julián Rojo, de ambiente taurino bueno. Hace muchos años. Se abusó de los restaurantes y tascas de ambiente taurino en el centro y en torno a Santa Ana. En las calles que desembocan en la plaza. En casi todas. En la de San Sebastián tuvo su tienda de fotografía Jesús el Chato, fotógrafo taurino de categoría, hombre de gran inteligencia natural y simpatía muy cabal. No hará falta explicar por qué lo apodaban el Chato. Guiñaba mucho los ojos. Un tic raro en un fotógrafo que no afectaba a su buen oficio. Era de Curro. Muy de Curro (Romero) y casi solo de Curro. No era caso único. El vivero de la parroquia de San Sebastián, al principio de la calle (de las) Huertas es un selecto jardincito. Una de las mejores vistas del barrio es, a primera hora de la mañana, la de la calle de Santa María vista desde la del León frente a la Academia de la Historia. Es un descenso suave pero constante, las casas de los dos lados están alineadas de manera regular, y eso es en Madrid una rareza, las farolas fernandinas de pared guardan mucha simetría y, al final de la calle asoman las frondas del Retiro. Las copas de los árboles quedan a la altura del observador del León. Aquella cafetería tan rara llena de máquinas de exprimir naranjas se ha transformado en un gastrobar dedicado a Lope de Vega y no a Cervantes, que fueron vecinos del barrio. Yo soy de Cervantes.”
  
Reseña: Miércoles 24 de mayo, 14ª de feria. Tres cuartos de plaza. Ocho toros, cuatro de Núñez del Cuvillo, bien presentados, desiguales mansos y flojos.   
Juan Bautista, silencio y saludo.
Alejandro Talavante, saludo, herida y oreja.

Roca Rey, silencio y palmas.

DE LA PANTALLA V 24 17

Sangre de figura
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

Empuñando la oreja del toro que le hirió Talavante se fue a la enfermería. Sangrante y maltrecho lo había lidiado en medio del reconocimiento mayoritario que obviaba todo, la celeridad, el trompicón inicial con perdida de la muleta y al final hasta la estocada delantera y desprendida que dio paso a la tempestuosa petición de oreja. D. Trinidad López-Pastor Expósito por supuesto la concedió. Sino ahí pasa algo.

Omitiendo la cornada, si es que se pudiera omitir. Para mí, había estado superior con el bravo y ovacionado segundo. Una faena redonda, de más exigencia, mando, poso y sintaxis, la cual firmó con gran estocada. No le pidieron nada, y la ovación sonó a disculpa. Demostración de que la cogida no se puede quitar del balance de la tarde.

Y tiene que ser así, porque hubo mucho significado en ella y más en la forma como el torero reaccionó tragándosela. Es imposible no aceptar que resulta reivindicador para el toreo, ver hoy una figura en este plan tan estoico. Diciendo aquí estoy. Tachando suspicacias con su propia sangre.  

Cierto, el hierro Núñez del Cuvillo es ganadería casi exclusiva de los VIP. También lo es que el segundo y el tercero pesaban casi lo mismo que tres de los utreros de anteayer, que todos eran cuatreños y que algunos blandearon. Quizá eso instigó al purismo torista, nostálgico del buen reglamento de la edad de plata, con los 550 kilos mínimos y los cinco años cumplidos. Quizá eso explicó su hostilidad con el encierro y el intento de desguazar la corrida entera sin reconocer mérito alguno. Pero quizá también a esas cosas fue que contestó el gesto del torero.

El preconcepto englobó todo. Los toros protestados, las correctas lidias de Bautista y hasta su estocada recibiendo al cuarto, que no fueron valoradas, y a Roca Rey que se prodigó con el capote y arrastrando la muleta ligó tandas meritísimas, tal vez las mejores, le ningunearon unos de manera rara mientras los otros callaban. Bueno, cada quien tiene derecho a su opinión, pero también todos lo tienen a la objetividad. 

martes, 23 de mayo de 2017

MADRID - 13ª SAN ISIDRO

El cierre de La Toscana
(Siguiendo a Barquerito)

Martes 23 de mayo. Las viejas tertulias de Curro Fetén. El apego al tomate. Un descalabro de corrida. Fortes deja huella de valiente y Leal se juega todo con el más difícil.  

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “De vuelta de curarme males en la Carrera de San Jerónimo -un Centro de Salud entre las Cuatro Calles y el Congreso-, y de paseo por Ventura de la Vega hasta la calle del Prado, vi que estaban vaciando en sacos el interior de la Toscana, un garito de dueño leonés -el bueno de Boni, que murió hace ya tiempo- que tuvo el ingenio de darle el adjetivo de toscana a una ensalada de tomate, cebolla y atún muy aceitada, ración ingente. Hace treinta años no estaba de moda en Madrid mezclar el tomate con el atún o el bonito. Y en su busca ese viaje a la Toscana. Lo hice muchas veces. En la Toscana taurina mandaba el señor Curro Fetén, inolvidable amigo del alma. Las tertulias fijas de Curro y sus íntimos -Pepe Puente, El Rubio de Quismondo, Federico Canalejas...- fueron tres: la del Dorín en la calle del Príncipe, la de La Trucha en el callejón de Fernández y González y la de la Toscana, en la esquina de Ventura de la Vega y  Fernández y González, escritor de folletines bastante menos ligero que la ensalada del Boni. Este cierre definitivo de la Toscana me ha parecido el final ya sin retorno de una época. Para mi el mundo taurino de la plaza de Santa Ana tenía por centro a Curro Fetén, su ingenio, su memoria y su incomparable sentido de la amistad. El ingenio era, entre otras cosas, un sentido del humor descacharrante.

El reclamo de Curro llevó a la Toscana a mucha gente del toro y el propio Boni, de la Montaña leonesa, como don Baltasar Ibán, pero nada torero, se acabó interesando, y yendo a corridas de San Isidro. Cuando el negocio se embaló, Boni abrió enfrente una Toscana II -o segunda- con comedor reservado de cuatro o cinco mesas. El torero de la casa era Paco Ruiz Miguel, que siempre paraba en el Hotel Victoria y no podía ni probar bocado antes de torear. No importaba. Boni lo agasajaba igual. Como El Rubio era picador de la cuadrilla, la amistad se hizo íntima. Y la admiración. Para decorar la pared maestra de la Toscana II Boni encargó una foto gigantesca de mural. Ruiz Miguel y su cuadrilla: Martín Toro, El Rubio de Quismondo, El Formidable, Juanito Sánchez, Juan de Triana y Garbancito. Y, naturalmente, Pepe Luis Segura, apoderado de Paco. Una foto espléndida. Todos, sonrientes en un patio de caballos. Y, luego, una de Miura. Quebró la Toscana II no por nada, sino porque nadie quería irse de la vieja. El apego al tomate.”
  
Reseña: Martes 23 de mayo, 13ª de feria. Tres cuartos de plaza. Ocho toros, cuatro de Valdefresno, dos de Fraile Masas, 4º bis (el 1º devuelto corrió turno) de Adelayda Rodríguez, 4º tris de Carriquiri, bien presentados, desiguales mansos y flojos.   
Daniel Luque, silencio y silencio tras aviso.
Fortes, silencio tras aviso y silencio.

Juan Leal, Saludo tras aviso y silencio.

DE LA PANTALLA V 23 17

Dos modos del valor
(Jorge Arturo Díaz Reyes)

La falla del toro puede ser una excusa o un reto para el torero. Depende. Los ocho toros de hoy en Las Ventas fallaron y mucho. Bien presentados. Parecían, pero no eran. En conjunto una suma uniforme o informe de mansedumbre defensiva y falta de fuerza. De caras altas y tardanzas. De renuncias y sosería.

Hasta tres encastes, Atanasio, Lisardo y Núñez participaron en esta negación de lo esencial en la fiesta; el poderío, la bravura y por ende la emoción. Así la tarde toda quedó a cargo del factor humano. Y el factor humano decidió no excusarse, decidió pechar. Cada cual impulsado por sus propias motivaciones, cada cual echando mano de lo que podía.

Porque cuando no hay material para bordar exquisiteces coreográficas, hay que desnudar el alma, y buscar en su fondo ese otro patrimonio supremo de la fiesta, el valor. La vergüenza torera. Esa fue la historia de la corrida para quien pudiera interesarle. Al fin, el espectáculo fue la confrontación de dos maneras distintas del coraje, ambas caras. El estoicismo asordinado, quieto de uno, y el arrojo desafiante y alegre de otro.

Fortes pausado, sembrado, embrocado, escanciando uno a uno los muletazos, jugándose la piel en cada pase, asumiendo riesgos que sabía sin recompensa. Venciendo a fuerza de tragar la sosería de su lote, sin descompostura ni alarde. No mató con prontitud ninguno de los dos, pero los toreó con una entrega quizá más allá del deber.

Por su parte Juan Leal ante la estulticia de los suyos, decidió embestir él. Arrimado hasta el fondo, dejó que los pitones le recorrieran el cuerpo. El tercero, que brindó a la salud del maestro Pedrés, esculcó su chaquetilla y le puso las puntas en el nudo de la corbata sin quitarle su aire festivo ni su sonrisa franca. Ahí está el video. La media espada desprendida y el aviso no impidieron que saludara la ovación de los que acababa de asustar.

Dos toreros modestos, con todo por ganar y nada por perder pusieron la vida por aval, cada cual a su modo y creo por la forma como los valoró la plaza que volverán. 

lunes, 22 de mayo de 2017

MADRID - 12ª SAN ISIDRO

La sangre es fertil
(Siguiendo a Barquerito)

Domingo 22 de mayo. Tres cosas de Segovia. Habrá homenaje a Víctor Barrio. Colombo con facultades y entrega se hace querer. Detalles de Aguado. Sencillos los montecillos.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “¿Quedamos en seguir hablando de Segovia? No quedamos pero no quería abandonar el asunto sin contar dos o tres cosas.

La plaza de toros, tan viejecita que empezaba a parecer una ruina romana -por el aspecto de circo, por la piedra semejante a la del prodigioso Acueducto-, ha sido no sé si restaurada pero sí rehabilitada en parte. La rehabilitación de las ruinas, que en algunos casos alcanza grado de obra maestra. No es el caso, pero la piedra de la fachada, tan severa, se ha repulido y han aparecido vetas de colores de las que solo aparecen en el mármol. Un misterio.

Le han puesto a la plaza nombre nuevo: Coliseum. Con la uve romana que se lee en castellano como la u. El Coliseo de Segovia. A las puertas, el sábado pasado, un mercado de coches de ocasión con mucho tenderete. Tinglados de feria que han ido perdiendo encanto o imaginación. La publicidad pulveriza todo. Y, sin embargo, la personalidad tan rancia de la plaza se dejaba sentir por encima de los tinglados y el gentío buscacoches. Los corrales están medio arruinados. Esa es la impresión por fuera.

Creo que este año van a dar dos corridas de toros por San Pedro. Una de ellas, homenaje al difunto Víctor Barrio, el último torero del país. De Ayllón, creo que recriado en Sepúlveda. Torero de buen aire. Segovia es tierra taurina, lo era más ante como todas las taurinas tierras, y la muerte trágica de Víctor -en Teruel, en julio de 2016- produjo una conmoción particular. La sangre de un torero es fértil, decía un poeta taurino, que fueron legión en su día. No todos igual de inspirados. La idea de la fertilidad de la sangre derramada procede de la Biblia. No sé si se sostiene, pero este año habrá en Segovia dos corridas.

Las gradas de sol no sé si incómodas son de piedra del país, con ese color ocre claro que tan bien han pintado los amantes de los paisajes solitarios o de la piedra pobre de cantera. La tribuna de preferencia, donde la presidencia, es de dos alturas. Hay tapices en las barandas. Es muy elegante. Escaños de madera del XIX, como de palacio episcopal. La tribuna es cubierta. La visibilidad ,buena, La acústica, excelente, como es ley en tantas plazas de toros decimonónicas. Estuve en los toros de Segovia hace siete u ocho años. Una tarde deliciosa de verano. Prefiero en Segovia el otoño, luego el invierno y después de la primavera. Pero esa luz solsticial es inigualable. Toreó Talavante, Peñuca de la Serna pintó un cartel precioso: era, difuminado, Talavante toreando a la verónica pero una verónica de Victoriano de la Serna. De esa verónica dijo Pepe Ortíz, el torero mexicano más estudioso del toreo de capa. que era la mejor por él vista. Mejor que las legendarias de los gitanos grandes. Y dijo además que Victoriano era el único torero que le hacía ponerse de pie en los toros. Tal sería la belleza. Como la de la luz de Segovia en junio. En esa plaza de Segovia hizo su debut en España como matador de toros hace cincuenta y tantos años Robert Ryan, torero norteamericano de arte y valor, discípulo predilecto de Pepe Ortiz, que fue en todos los sentidos de la palabra un maestro. 

La perspectiva de los Siete Picos y la Mujer Muerta desde la bajada de la Canaleta, delante del Teatro Cervantes, se ha degradado porque en las rampas primeras de Guadarrama se ha ido construyendo cada vez más. No se comerán el monte las inmobiliarias. Pero no será por falta de apetito. Oh, voraz ladrillo insaciable!

Y El Acueducto. Ahí sigue.”    

Reseña: Domingo 22 de mayo, 12ª de feria. Tres cuartos de plaza. Seis utreros de El Montecillo, bien presentados, 501 kilos promedio, desiguales en todo.   
Jesús E. Colombo, saludo con el 1º que fue a más, vuelta tras fuerte petición de oreja y bronca al palco con el encastado 4º.
Pablo Aguado, silencio tras aviso con el áspero 2º y saludo con el enrazado 5º.

Rafael Serna, Silencio silencio y silencio con los dos más complejos 6º.