lunes, 1 de mayo de 2017

SIGUIENDO A BARQUERITO IV 27 17

Sevilla jueves
(4ª de abono)

Paseo y dos restaurantes. En uno, sobre Canalejas, donde la receta de mayonesa se guarda en caja fuerte, descubre indicios fotográficos de pepeluisismo, disimulados por la magnitud mural de los retratos de Manolete, Belmonte y El Gallo, cuya esposa, Pastora Imperio, tiene estatua en la calle Tetuán.

De ahí a la Plaza Nueva, que no es el centro pero lo parece, y da partida al tranvía de San Bernardo, viejo barrio de toreros; El de Pepe Hillo. Cruza por El Ayuntamiento y el monumento al rey Fernando, “dudoso gusto”, terminando en una marisquería de Albareda, con menos clientela que el año pasado, y observando que la infaltable cabeza de toro en la pared no es “ni mayor ni menor” que la del primero. Todo a 9.1 metros sobre el nivel del mar. “Nada”.

Luego, en La Maestranza “no hay billetes” y solo fiesta cuando aparecio El Juli, quién a cámara lenta, con rigor y categoría borda una gran faena frente al buen quinto de los desiguales garcigrandes; "una oreja, casi dos”. Las ocho verónicas cosidas y abrochadas con dos medias distintas. La obra larga pero intensa y encajada, la banda tocando “Suspiros de España”, la igualada trabajosa y la espada trasera y en tablas que recortó el premio mayor.


Morante impasible, silenciado primero y luego pitado, ve aplaudir con segundas intenciones el zambombo cuarto de 637 kilos al cual abrevió y pinchó de más. Talavante alternó en dos quites poco lúcidos y pare de contar.

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