miércoles, 12 de julio de 2017

8ª SAN FERMÍN

Diluvio de orejas
(Siguiendo a Barquerito)

Miércoles 12 de julio. Pamplona le debe deudas al emperador Carlos de Hasburgo. Una presidenta muy dadivosa tendría tomada la decisión de repartir premios como fuera. Parecía quemarle en las rodillas el pañuelo blanco.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “El potasio es energía. Para los conductores de villavesas resulta imprescindible cumplir el código de Canarias: todos los días un plátano, todos los días potasio. La piel no se come. El potasio está dentro. En los hilos, y en la carne también. ¿A qué temperatura servir un plátano? A la de hoy en Pamplona. El conductor de la 4 destino Barañáin que esperaba en la parada del Bogart esta mañana en Burlada, una parada de regulación, se estuvo comiendo un plátano mientras cargaban viajeros. No había visto nada igual. Ni en las guaguas famosas de Las Palmas o Santa Cruz. La frutería tan tentadora que tiene la parada del bus delante ha cerrado este año por sanfermines. Ni paraguayos ni sandías, que se exponían en cestas a la puerta. Ni esos tomates monumentales de huertas del Arga.

He oído decir al amigo Bauti que la Burlada vieja, la del centro, está como muerta. El lo ha dicho con palabras más directas y recias. He visto cerrados muchos pequeños comercios. Por ejemplo, La zapatería de Azcárate en la plaza de San Juan Bautista, la de la iglesia, que tiene tres fachadas muy bonitas, de piedra del país en sillar. Y una torre navarra con caperuza y veleta. Y campanario de cuatro ojos y dos campanas. Y han cerrado Los Telares, y unas cuantas perfumerías, y mercerías, y el propio Bogart que fue, a principios de siglo, el bar de copas de moda. El paseo por las calles es triste. No por nada. Es que están vacías las calles. A todas horas.

En los desayunos del Arrasate o de la Taberna de la calle de la Fuente sí se sienta gente, sobre todo mujeres que no paran de hablar y contarse cosas y cosas y más cosas. Y se toman su café. Con su ensaimada o su caracola de pasas y mermelada. Yo llevo unos envases de plátano machacado para niños que venden en Eroski y, cuando no me miran, lo vuelco en el zumo de melocotón y lo revuelvo como una medicina. Es energía. Hasta ahí la ración de dieta mediterránea. Habla el hambre. Me dejaron plantado para una comida: un cita en falso. Cuando busqué asilo en el viejo Cali de la calle Amaya, menú tentador, ya no quedaba donde sentarse. El Cali era y, aunque ha cambiado de dueño, creo que sigue siendo uno de los mejores bares del Ensanche y frente al Mercado. En Pamplona no será por falta de bares. Y no solo en el casco viejo, esa calle Estafeta sembrada de clásicos de la manduca y el vino, o esa calle de San Nicolás por donde no podía darse ayer ni un paso.

La estatua del rey Sancho III en la entrada a la Media Luna desde Baja Navarra es un auténtico adefesio. Parece mentira que en una ciudad como Pamplona que tanto cuida la escultura se haya podido consentir tamaño dislate. Al lado, en cambio, en un relieve de bronce encuadrado en un marco de granito, aparece la imagen imaginada del doctor Huarte de San Juan, el doctor y psicólogo autor del "Examen de ingenio" que fue en el Renacimiento obra de lectura obligada en Europa. Cervantes la tenía leída. Y yo. Huarte, de familia judía, era nacido en San Juan de Pie de Puerto -Saint Jean Pied-de-Port-, en la Baja Navarra francesa, punto de partida de una de las rutas del Camino francés (de Compostela). Fue profesor en Baeza. Le estuvo buscando las cosquillas la Inquisición. ¡Y a quién no...! La Nive, rio plácido, cruza por la mitad de San Juan como una avenida veneciana. El pueblo está lleno de cuestas adoquinadas y hostales de peregrinos. La estación de tren parece de juguete. El tren de Cambó y Bayona. La frondosa Cambó balnearia.

En el escaparate del estanco de la Bajada de Javier, semiesquina a SAn Agustín, se exponen muchos programas de sanfermines de todas las épocas. Y en la tienda de maletas de Arrizabalaga de la calle San Ignacio. Y en la farmacia de Arrechea de la plaza del Príncipe de Viana. Coleccionistas, nostalgias. Se ven pero no se tocan. El gran anticuario de la calle Navarra Villoslada, junto a la plaza de la Cruz, compra de todo y visita a diario pueblos para comprar. En el escaparate hay piezas de Lladró y un acordeón. Y muchos marfiles chinos. No todos an suerte. Garcilaso de la Vega fue armado caballero en la iglesia de San Agustín. No lo sabía. Me enteré esta mañana. Hace más de quinientos años y su poesía (versos, rimas y palabras) no ha pasado de moda. Murió en Frejus. Frejus, la de las terribles cornadas, la plaza circo romano- más oriental de la Francia taurina. 

He disfrutado mucho leyendo los textos de Juan José Martinena, Enrique Maya y José Vicente Valdenebro sobre las murallas de Pamplona, edición de Ayuntamiento, se vende en la oficina de Turismo de San Saturnino, por diez euros, muy bien ilustrada. Una ganga. "Fortificaciones de Pamplona . Pasado, presente y futuro". Pamplona le debe deudas al emperador Carlos de Hasburgo. El águila de dos cabezas del escudo está tallado en el frontispicio del Portal de Francia, la proa misma de Pamplona.”

RESEÑA DE LA CORRIDA
Pamplona. Miércoles 12 de julio. 8ª de feria. El palco tira la casa por la ventana. Cinco orejas, a hombros López Simón y Ginés Marín, buena corrida de Victoriano del Río, cara y cruz de Sebastián Castella.
Seis toros de Victoriano del Río. Cuarto y sexto con el hierro de Toros de Cortés.
Castella, una oreja y silencio tras dos avisos. López Simón, una oreja en cada toro. Ginés Marín, vuelta y dos orejas.

Incidencias: Tito Sandoval, derribado en la primera vara, le puso al segundo una segunda magistral. Brega excelente de José Antonio Carretero, que puso, además, dos buenos pares al sexto.

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