jueves, 13 de julio de 2017

9ª SAN FERMÍN

Una hermosa faena
(Siguiendo a Barquerito)

Jueves 13 de julio. Sarasate recorrió Europa, murió millonario pero triste. la corrida de Cuvillo fue la menos vibrante, armada o guerrera de todas las jugadas. Ferrera hace las únicas cosas de relieve y contenido

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: “La Navarra montañosa ha sido de siempre tierra de frailes. Misioneros. Lo propio de los reinos sin patria ni salida al mar. Misioneros y, nunca mejor dicho, misioneras. África, América y Oceanía. La fe que mueve montañas. Conventos, internados, disciplina militar. Algunos colegios paramilitares por lo estricto de su disciplina crearon fama de santos. En invierno, agua fría. Y en verano, caliente. Es leyenda el colegio de Lecaroz, no sé si de franciscanos o capuchinos.

La Navarra espartana, digamos. De la ateniense se hablará otro día. Cerca de los riscos, los somontes y los hayedos nevados ya en noviembre, también crecieron espiritus libres del peso de los dioses de guerra. Los Baroja, por ejemplo, teñidos de sangre italiana. Los Nessi, los Raggio. Y un escritor mal conocido fuera de su tierra, Félix Urabayen, del cual habrá que decir algunas cositas. No esta noche. Acaban de entrar en Santo Domingo los miuras del viernes. Van a empezar los fuegos.

En esta Esparta tan rotunda, capital Pamplona, se enseña a los niños a comer bacalao al ajo arriero desde que echan los dientes, y a comerlo en bocadillos de pan de miga y corteza, porque se piensa que lo primero que tiene que hacer un hombre -o una mujer, misionera o no-  es aprender a masticar. Y, luego, a pensar. Y luego se hará lo que se pueda.

El suelo de Evaristo -Chez Evaristo- en la esquina de Estafeta y Javier estaba muy pegajoso. Habrían roto copas de champán. Clientela madurita. Mucha alegría. El aroma de las rabas rebozadas recién fritas abre el apetito, El vino del país, crianza, cuesta veinte céntimos más que en el resto de Pamplona. Pero ¿dónde vas con veinte céntimos a estas horas? A la calle de San Nicolás, en un paseo de recuento. Un restaurante en cada puerta. El Basoko, el Río, el Otano, la Manduca de la Ramos, el San Nicolás, el Marrano. el Katazarra, el Bearán, La Chistera,... ¿Hay alguien más? La pescaderia de Cipriano ya estaba limpia y cerrada a mediodía, porque a las una y media iban a ballar delante las comparsas de gigantes y cabezones, los kilikis, los zaldicos, los gaiteros, no sé qué otra charanga. Y hay que huir del barullo mundano en busca de calma y silencio. La placa del 19 de San Nicolás recuerda que en esa casa nació en marzo de 1844, Pablo Sarasate, virtuoso del violín. Yo prefiero a los granes virtuosos húngaros: Bartók y Kodaly. El gusto es libre. ¿Zíngaros? Cuatro gitanas venden ramitos de romero por la calle de la Estafeta a la hora del vermut.

Sarasate disparate, Recorrió Europa, Murió millonario pero triste. No lo sabía. No te fíes de la fama nunca.

A los niños que pasan la prueba del ajoarriero antes de prestar juramento en la tribu se les inyecta después chistorra en vena. Una prueba de pureza de sangre. Y a correr el encierro todos los días. Todos los días del año.”

RESEÑA DE LA CORRIDA
Pamplona. Jueves 13 de julio. 9ª de feria. Por primera vez en sanfermines, una terna de toreros extremeños, de tres generaciones diferentes. El más veterano de los tres firma las únicas cosas de calidad y relevancia.
Seis toros de Núñez del Cuvillo.
Antonio Ferrera, silencio y vuelta tras un aviso. Talavante, una oreja y silencio tras dos avisos.
Ginés Marín, que sustituyó a Roca Rey, silencio en los dos.

Incidencias: Trabajaron muy bien Carretero y Valentín Luján.

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