lunes, 31 de julio de 2017

AZPEITIA 2ª SAN IGNACIO

Naturales de Curro
(Siguiendo a Barquerito)

Domingo 30 de julio. El viejo camino de los tilos. Curro Díaz, artista y decidido, brinda dos esplendidas tandas con la izquierda. Mora corta una oreja. Borja pelea otra. Dura corrida.

Enviado por Ignacio Álvarez Vara: Josemari el del Olarko se jubiló el año pasado y no ha dejado a nadie la receta de sus tostadas de aceite, que son, o eran, el desayuno más estimulante del mundo. Las pedían bastantes clientes y a veces tocaba esperar. En la espera, un zumo y la lectura del Diario Vasco. Un día coincidí con Josemari y su mujer en Irún, en un restaurante escondido junto al Estadio Gal. Yo volvía de Bayona con hambre y ellos estaban de libranza. Era un lunes de septiembre. Y le pregunté a Josemari no por curiosidad sino por cordialidad, por el secreto de las tostadas, gruesas rebanadas de pan artesano empapadas de aceite entre tostadas y asadas o qué sé yo qué. Me dijo que ni él sabía el secreto. Di por buena la respuesta.

La gente hacía cola en la pastelería, que estaba, y sigue estando, en la parte delantera del café. Es uno de los bajos del barrio de Urbitarte, una pequeña colonia obrera de los años 60, la primera construida en Azpeitia en el camino antiguo de Loyola y en la margen derecha del río. Para llegar a Loyola hay que remontar la ribera del río. No llega ni a medio kilómetro. Conviene llevarse lo que te haya sobrado de tostada. O convenía porque ya no quedan. El paseo oficial de Azpeitia a Loyola, el más ilustre de sus barrios, es una línea recta de poco más de mil metros, y una carretera flanqueada por una alienación casi geométrica de tilos de gran porte, fronda muy espesa y tallos que revelan no menos de cincuenta años de vida. El camino de los tilos fue contribución generosa de un don Tirso de Olazábal descendiente directo de otro de igual nombre que fue jefe de la partida carlista en las guerras civiles del XIX. Los debió de ver en un viaje a Berlín y copió la idea.

El viejo camino está jalonado de álamos blancos y algunos cedros. Las dos rutas confluyen en el santuario, pero delante del santuario está plantado uno de los jardines botánicos más originales que conozco. El jardín de los jesuitas, dicen algunos. Yo me tumbo debajo del haya. Se oye cantar el río entre cantos rodados.”

RESEÑA DE LA CORRIDA
Azpeitia. Domingo 30 de julio. 2ª de San Ignacio. Dos singulares tandas naturales de Curro Díaz. Nublado. 2.500 almas. Seis toros de Ana Romero, dura y bella corrida, solo uno de se empleó franco. Conjunto guerrero y peleón.
Curro Díaz, silencio y una oreja. David Mora, una oreja y ovación. Borja Jiménez, una oreja y ovación.

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