viernes, 7 de julio de 2017

DE LA PANTALLA VII 7 17

         Una estocada  
(3ª de San Fermín)


Lleno total, bello y encastado encierro de Cebada Gago, con cinco cinqueños y un sexto toro de trofeo. Al final, corrida inmerecidamente anodina. Román recibe una oreja por estocada. Bautista y Jiménez en blanco.

Astifinos, con mucha cara, variopintos; un melocotón, dos negros, tres cárdenos y un castaño, el 5º bis. Pelearon con los caballos, atacaron en banderillas fueron a los engaños, impusieron respeto hasta en la última suerte y no se la pusieron fácil a los toreros. Eran toros, la primera premisa del rito.

Pero, entre todos, como un homenaje a la “feria del idem”, “Punterito” puro trapío, cárdeno, caribello, armado, astinegro, intimidante con sus 630 kilos y cinco años y tres meses. Por la mañana en las calles no se había dejado manosear, corneó a tres, y por la tarde se tomó el ruedo. Asumió a ley las dos varas, los tres pares e impuso las condiciones durante la lidia. Cuando cayó por una estocada desprendida y dos golpes de cruceta, el público le rindió los honores. Este hierro gaditano es amado en Pamplona.

Román cogido por el tercero
Román llevó la tarde a su cima emocional terminando la lidia del tercero. Que no había sido gran cosa, la faena digo. Un barroco y vehemente saludo capotero con larga cambiada de rodillas, delantales, verónicas, farol, dos gaoneras y una revolera. Más fibra que pureza. “Chocolate” dosificó el castigo y la faena tras una tandita derecha de poca monta, se fue por los caminos del fatigante unipase.

Los ruidosos de sol, con la atención dispersa, se disponían a la merienda. Cuando el valenciano en corto y por derecho se tiró a la erizada cuna clavando el acero todo, hasta los gavilanes, resultando cogido y buscado con saña en el suelo por la fiera. Milagro, milagro. Recibió la oreja, claro, como en los viejos tiempos ganada en la suerte suprema y se fue a la enfermería.

De allí, se le voló a los médicos y salió a enfrentar el enorme sexto, “Punterito”. El gesto por sí solo ya valía la ovación que al final recibió tras poner el estoque fuera de foco y descabellar por partida doble. Se necesitaba ser muy hombre para medirse con ese toro, y en esas condiciones como lo hizo. Vale. Pero también se necesitaba ser muy, muy torero para cortarle las orejas, como lo mereció el inolvidable, cebada.

Juan Bautista, con su acostumbrada técnica de impersonal y fría profesionalidad, tramitó sin apremio, pero también sin eco sus dos lidias. Una estocada corta y un descabello firmaron la primera. Con espada completa la segunda.

Javier Jiménez, no se avino con su lote. Muy mirado y medido por ellos les pagó con la misma moneda, tomando las precauciones debidas y tal vez acentuadas en los fallidos volapiés. Espadazo contario, caído y cuatro descabellos con aviso al segundo, y al quinto bis un pinchazo seguido de media estocada tirada y desarmada. Silencios.

FICHA DE LA CORRIDA
Pamplona. Viernes 7 de julio. 3ª de San Fermín. Lleno.  Toros de Cebada Gago, 580 kilos promedio, bien presentados y encastados, un 5º, ovacionado el 6º “Punterito” en el arrastre. Juan Bautista, silencio y silencio. Javier Jiménez, silencio tras aviso y silencio. Román, oreja y saludo. 

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