sábado, 8 de julio de 2017

DE LA PANTALLA VII 8 17

Escolares desaplicados  
(4ª de San Fermín)

Gonzalo Caballero corneado al entrar a matar el tercero. Pepe Moral pone gusto y recibe una oreja. De Mora lidia tres y saluda. Mansurrones y defensivos los escolares.  

El tercero
Fieles a su tipo. En los diversos matices del cárdeno, vueltos de cuerna y de moderado tonelaje los de José Escolar no pelearon con los caballos, blandearon, acudieron sin prontitud ni celo a los cites, caminando las más veces, derrotando y saliendo con la cara alta. Sin repetir, cuando no revolviéndose corto.
La falta de prontitud impidió la ligazón, la de fijeza la quietud, la de codicia la emoción, la de son la templanza. Sembraron más desconfianza que respeto y más incertidumbre que admiración. De quites nada, por supuesto. La presencia de los elementos básicos de la bravura y la nobleza es condición sine qua non para crear el arte del toreo.

La lidia por las afueras, el pase a pase y la cautela son aplaudidas hoy cuando se administran con estética y estilo propio como hizo Pepe Moral. El segundo le puso los pitones una cuarta por encima de la montera en el primer lance, pero él abanicó cuatro verónicas y media. Tras la vara blandeó y promediando el trasteó se echó, pero la compostura y suavidad de algunos muletazos sueltos adobaron. Luego, los dos pinchazos y los cinco descabellos no.

Al quinto, andarín y soso le dio pases y pases, aislados todos, de los cuales un natural entre muchos fue de gran belleza. Quizás el momento cumbre de la tarde. Las peñas con sus murgas a todo timbal que bullían desde la salida del segundo subieron el volumen. Igualada, un metisaca de dudosa ortografía, una estocada corta, un aviso y una oreja discutible que de no concederse habría provocado quien sabe qué.

Gonzalo Caballero, afrontó al errático tercero con leal exposición. Buscándole la cara, ofreciéndose de frente, dándole a escoger entre su cuerpo y la muleta. Obligándole a pasar tras ella. Una y otra vez. Cada toque una apuesta. Cada viaje un albur. Cada vaciado un alivio. Con el traje tinto en sangre y la melena revuelta volvía y volvía como mártir. Tanta generosidad ganó la plaza. Igualó, pinchó, salió cogido feo, con una cornada en el glúteo izquierdo y no sé cuántos golpes más. Maltrecho clavó una estocada vertical y delantera que no hizo efecto. Solo el cuarto descabello barrenado logró tirar al toro. Saludo al valor camino de cirugía.

El veterano Eugenio de Mora debió hacerse cargo de media corrida pues Caballero estaba siendo intervenido. Ninguno de los tres toros le permitió sosiego. Bregas de salvamento, de guardar la distancia, de tú a mi no me coges. Dadas las circunstancias, nadie se quejó. Le silenciaron dos veces y le ovacionaron una.
   
FICHA DE LA CORRIDA
Pamplona. Sábado 8 de julio. 4ª de San Fermín. Lleno.  Toros de José Escolar, 520 kilos promedio, bien presentados mansurrones y con genio. Eugenio de Mora, silencio saludo y silencio. Pepe Moral, silencio y oreja tras aviso. Gonzalo Caballero, herida y saludo. 

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