martes, 11 de julio de 2017

PAMPLONA LEJOS - VIÑETA 208

Viñeta 208

Pamplona lejos
Por Jorge Arturo Díaz Reyes. Cali, 11 de julio 2017

Hace casi un siglo. El frío 27 de octubre de 1923 en Toronto, la revista Star Weekley publicó un artículo que trajo consecuencias: “Las Fiestas de Julio en Pamplona”.

Relato asombrado de un viajero norteamericano que con 24 años venía de presenciar en Madrid la primera corrida de su vida --Una semana después vi otra mejor en Pamplona… Desde 1126 hay allí corridas de toros durante seis días una vez al año --No es largo el texto, pero lo contiene todo, retratado con esa prosa escueta, precisa y ruda que se hizo tan imitada.

Volvió, y tres años después, el impacto de aquel descubrimiento, apareció expandido en su primera novela “The Sun Also Rises” (Fiesta).
--¿Qué estás escribiendo Ernest, un libro de viajes? –Le había preguntado el veterano Ford Madox Ford cuando vio el manuscrito.

No logró desanimarlo, el joven seguiría creando mucha literatura, mala y buena, pero toda best seller, consumida en diferentes idiomas como pan caliente. Nadie vendió más ni mejor las fiestas de San Fermín y la ciudad que aquel escritor paradójicamente censurado en España por décadas, y a quien terminaron pagando post mortem con una leyenda, una estatua y un tramo de calle; Paseo Hemigway

Hoy peregrinan muchedumbres y se cobran hasta 150 euros por un puesto en cualquier balcón para ver durante segundos pasar los, toros corriendo entre la masa cosmopolita. Por las entradas a corrida pagan lo que sea y por una cama nada, porque no se consigue.

Pese a este resultado que parece confirmar la ironía de Ford, el escritor en ciernes no pretendió promover nada, su fascinación fue auténtica y literaria. Desde el principio hasta la borracha despedida en 1959, ya camino de la psicosis, los electrochoques y el suicidio.

Fue pasión a primera vista. El artículo de 1923 termina declarándolo: –“De aquello hace tres meses; sin embargo, parecen un siglo cuando está uno trabajando en una oficina, Hay un abismo entre la soleada Pamplona donde los mozos corren delante de los toros por la mañana y montar en coche para ir al trabajo”.

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